Confiable
Los demás creen en ella.
Acompañamos a organizaciones que transforman vidas con evaluaciones rigurosas y estrategias basadas en evidencia.
Las intervenciones con promesas extraordinarias exigen evidencia extraordinaria. Verificamos si la vida de las personas y sus contextos cambiaron, y lo hacemos de forma que cualquier público pueda entender qué cambió y qué puede seguir mejorando.
No es un criterio aislado el que convierte una evaluación en evidencia real: es la combinación de los seis.
Los demás creen en ella.
Genera sentimientos y tiene significado.
Tiene respaldo estadístico.
Ayuda a tomar decisiones cotidianas.
Incorpora métricas y aprendizajes previos.
Está basada en referentes internacionales.
El corazón de lo que hacemos.
Medimos si la vida de las personas y sus contextos cambiaron, a partir de los objetivos de la intervención. Combinamos métodos cuantitativos y cualitativos con el enfoque adecuado al momento del programa.
Un marco común para múltiples programas.
Diseñamos sistemas que combinan métricas transversales con métricas únicas de cada iniciativa. Facilitan la comparación entre intervenciones y la mejora continua.
La estrategia detrás de cada intervención.
Reconstruimos y sintetizamos la lógica del cambio: alineamos dimensiones, subdimensiones e indicadores con los objetivos reales del programa.
Retorno Social de la Inversión, de manera participativa.
Calculamos cuánto valor social genera cada peso invertido midiendo inversión, cambio, valor del cambio y retorno, con pruebas de sensibilidad.
Traducir valor social y ambiental a términos monetarios.
Para bancos, entidades de inversión y corporativos que necesitan integrar impacto con criterios financieros como Valor Presente Neto.
Cuando lo tradicional no alcanza.
Diseños que combinan rigor con formatos lúdicos y participativos para contextos y grupos donde la encuesta estándar no funciona.
Más kilometraje a lo que ya hiciste.
Optimizamos evaluaciones ya realizadas para extender su utilidad: comparables en el tiempo, más claras, más fáciles de comunicar.
Toda evaluación de impacto responde una pregunta: ¿el cambio se debe a la intervención? La leemos de dos formas (efectos en el tiempo y efectos controlados) y, en cualquiera de las dos, indagamos el porqué y verificamos la estrategia. No son categorías excluyentes: una misma evaluación suele combinarlas.
El mismo grupo, antes y después.
Medimos a las personas participantes en distintos momentos y comparamos cada indicador contra su propia línea de base. La atribución se apoya en la teoría del cambio.
Participantes frente a un grupo de comparación.
Construimos un grupo de comparación que aproxima qué habría pasado sin la intervención y aislamos la diferencia atribuible al programa. Es el camino con mayor rigor causal.
Además en ambas formas:
Con métodos cualitativos y participativos (historias de cambio, entrevistas, grupos) entendemos cómo y por qué se produjo el efecto, no solo cuánto.
Revisamos eslabón por eslabón (insumos, actividades, productos, resultados) si la estrategia de impacto se cumplió, y descartamos explicaciones rivales.
Preguntas sobre qué medimos, cómo escogemos el diseño y qué se recibe al final.
Es medir si la vida de las personas y sus contextos cambiaron a partir de una intervención, comparando contra los objetivos del programa. Combina métodos cuantitativos y cualitativos según el momento y la pregunta de cada iniciativa.
Cuatro niveles según la pregunta y la madurez del programa: efectos en el tiempo (antes y después), efectos referenciados (contra referentes), efectos controlados (con grupo de comparación) y efectos experimentales (con asignación aleatoria).
En la recolección: instrumentos fáciles de responder y guías fáciles de replicar. En el reporte: tableros fáciles de alimentar y piezas blandas fáciles de comunicar, además de los informes de evaluación.
Dudas frecuentes sobre alcance, sectores y momentos en los que todavía podemos ayudar.
El retorno social de la inversión: cuánto valor social genera cada peso invertido. Se calcula midiendo la inversión, el cambio, el valor de ese cambio y el retorno, con pruebas de sensibilidad sobre los supuestos.
Educación y formación, cultura y artes, emprendimiento rural, aceleradoras, voluntariado, mentorías, diversidad e inclusión, educación financiera, medio ambiente, economía circular, inversión de impacto, migración, cultura ciudadana, prevención y género, entre otros.
No. Lo ideal es medir antes de empezar, pero no siempre pasa. Podemos reconstruir puntos de partida, usar información secundaria, comparar grupos similares o diseñar mediciones desde el momento actual para obtener evidencia útil.
Envíanos un mensaje y pronto te responderemos.